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El Último Balance de 2025 y el Primer Desafío de 2026: Gobernar con Ciencia o Perder el Futuro

 

Por: Guillermo Salas Razo

Al cerrar este 2025, es imperativo señalar que el obstáculo hacia “La Soberanía Agroalimentaria” no reside en la falta de talento, sino en un sistema político y educativo que ha priorizado la gestión de la inmediatez sobre la planificación de Estado.

Hemos operado bajo un modelo educativo que, con excesiva frecuencia, premia la acumulación de saberes teóricos, pero castiga la audacia de la implementación; y el sistema político, por su parte, ha visto al campo como un padrón de beneficiarios y no como el laboratorio de innovación más grande del país.

Mi crítica es hacia esa desconexión estructural: un sistema que educa para el pasado mientras el mundo compite en el futuro.

Por eso, para el 2026 nuestra perspectiva no debe ser la de una simple recuperación económica, sino la de una metamorfosis sistémica.

Debemos transitar del «Volumen Extractivo» a la «Economía del Valor».

El reto del Sistema Político es transformar la política pública en política de ciencia aplicada, es decir, la desburocratización de la ciencia. En 2026 se deben crear corredores biotecnológicos donde la legislación facilite, en lugar de obstruir, la transferencia de tecnología directa al campo.

Por su parte, el Sistema Educativo debe evolucionar hacia un modelo de «Investigación-Acción», es decir, Educación de Alto Impacto. No basta con formar licenciados; debemos forjar arquitectos de la sostenibilidad que entiendan que un algoritmo de riego es tan valioso como un tratado de economía.

Por eso para el 2026, mi gran reto es ser el catalizador de las nuevas sinergias; actuar como el puente intelectual entre estos mundos en colisión.

“Mi compromiso es elevar mi columna de opinión «Palabra_de_Nicolaíta» como un manifiesto de soberanía operativa”.

«Mi desafío es lograr que el poder político comprenda que la mayor riqueza de Michoacán no está en lo que exportamos, sino en la capacidad intelectual que le añadimos a cada producto del campo.»

El gran reto en última instancia será convencer al sistema de que la verdadera autonomía no es el aislamiento, sino la capacidad de dictar nuestras propias reglas de juego en el mercado global, basadas en una ciencia ética, una política visionaria y una tierra respetada.

El 2026 nos llama a abandonar la comodidad de la crítica pasiva.

Mi propuesta es utilizar el rigor intelectual para obligar al sistema político y educativo a estar a la altura de la dignidad de nuestro campo, #Palabra_de_Nicolaíta.