Isidro Galicia/Politics
A un año de los comicios presidenciales del 2024, los partidos opositores al régimen de López Obrador, no lograron asumirse como auténticos adversarios. Nunca leyeron con asertividad lo que las urnas expresaron en el pasado. Los esfuerzos por revertirlo se reducen a una competencia testimonial.
Obrador y su gobierno, han cometido errores y desaciertos, pero estos, tenazmente, se han reducido a una diatriba discursiva de los enemigos de la transformación. Estrategias distractoras.
La oposición no pudo articular una propuesta alternativa. Argumentos que le permitieran, al menos, colocarse en un auténtico debate de lo social y del «pueblo» Siguen sin oír y escuchar lo que el colectivo lingüístico desea y le preocupa. Lo que lo asedia.
Un ciudadano promedio, poco o nada le ocupa, en el discurso la instauración de un régimen «autoritario» o la demolición de instituciones políticas. La realidad es mucho más compleja para los ciudadanos de México. Pero eso, no lo comprendieron. Lo que viene es la crónica de una derrota anunciada