Por: Guillermo Salas Razo

El Peso mexicano se ha convertido en un mediador polémico desde principios de 2020. Los efectos de la pandemia del covid-19 han tenido un profundo impacto en las divisas de todas las economías globales, y en México de manera significativa.

Nuestro peso mexicano ha experimentado altibajos a lo largo de este tiempo. Esto ha creado muchos retos y oportunidades para los mexicanos que envían remesas a su hogar en zonas rurales.

Muchas veces hemos experimentado momentos en que se muestra un peso débil frente al dólar; sin embargo, esto representa una gran bendición para quienes reciben remesas desde Estados Unidos, ya que significa que reciben más pesos mexicanos por cada dólar enviado.

Y precisamente por ello, este es uno de los motivos por los que resulta Polémico el valor de nuestro super peso por su impacto en el sector rural; pues ahora que tenemos una moneda muy apreciada con respecto al dólar, esto se traduce en una reducción del poder adquisitivo de bienes y servicios de quienes reciben las remesas.

Para dimensionar el impacto que esto representa, les comparto que, de acuerdo con datos del Banco de México, durante el primer trimestre del presente año, Michoacán captó mil 217 millones de dólares por concepto de remesas, ubicándonos como el segundo Estado del país con la mayor cantidad de dólares ingresados al país en apoyo al sustento de familias principalmente rurales.

Y se hacemos una comparativa del precio del dólar con respecto a nuestro peso mexicano al día de ayer $17.08, comparado a su valor en el mes junio del año pasado $20.18 (valor en ventanilla bancaria), se observa una pérdida de valor del 15.36%, lo que representa una disminución a valor actual de cerca de 187 millones de dólares para el trimestre actual, esto por supuesto en detrimento del poder adquisitivo de miles de familias rurales de nuestra Entidad que reciben remesas, y por lo tanto también en la economía de nuestro Estado.

Si el tipo de cambio continúa en los niveles actuales, las familias rurales que dependen de las remesas perderán el 10.60% de su poder adquisitivo con respecto al 2022, siendo la mayor caída de la cual se tenga registro.

Las remesas familiares representan para Michoacán el 16.2% del valor del Producto Interno Bruto (PIB), incluso con mayor participación a las actividades del campo 13.5%.

Y en este escenario también nuestros exportadores de aguacate michoacano se ven afectados, pues representan un negocio que mueve 11 mil millones de dólares en EU, con una aportación para la economía michoacana del 4.5 % del Producto Interno Bruto.

Con el valor actual del super peso, la productividad agrícola y refiriéndome en particular a la exportación de aguacate estará enfrentando una pérdida de competitividad por la reducción de márgenes de utilidad, con impacto en el los sectores económicos y sociales que giran en torno a las exportaciones de nuestro Aguacate.

Ante este entorno, si los exportadores no pueden aumentar los precios de sus productos en línea con la apreciación del peso, sus márgenes de beneficio seguirán reduciéndose perjudicando la rentabilidad de sus operaciones y limitando su capacidad para invertir en el crecimiento y la expansión con afectación al desarrollo económico de Michoacán, principalmente en las áreas rurales.

Es cierto que hay que celebrar que México tenga una moneda sólida, pero lo polémico para nuestro Estado son las repercusiones directas en el poder adquisitivo de las familias que reciben remesas desde Estados Unidos, y en el desarrollo económico de Michoacán, particularmente en el agro negocio del Aguacate.

Por eso convoco a nuestras autoridades gubernamentales y a nuestras instituciones Académicas, Empresariales y Sociales del Estado a que asumamos la responsabilidad de encontrar soluciones que fortalezcan la resistencia económica de nuestras familias rurales, y de mejorar la competitividad de nuestros exportadores agrícolas para garantizar el equilibrio del sector rural y el bienestar de la sociedad Michoacana, #PalabraDeNicolaíta.