Por: Guillermo Salas Razo

 

En México se desperdician alrededor de 20.4 millones de toneladas de alimento al año, lo que equivale a una merma de producto del 37% y una pérdida económica de alto impacto para nuestros productores.

 

Esta merma se produce principalmente en frutas y verduras; esto por el tiempo de vida del producto y la demanda de estándares que el mercado exige. Aunado a esto, se le suma la problemática actual que representan los grupos delictivos y especuladores que limitan la cosecha o que retienen el producto.

 

De acuerdo con el Consejos Agroalimentarios de México (CAM), para el caso de Michoacán, el 48% de estos productos no llegan a su destino final, indicando que estos productos podrían ser procesados en busca de otros mercados, o incluso ser un complemento para las personas en situación de pobreza alimentaria.

Y es que, al tratarse de productos perecederos, si no se cosechan en el momento óptimo, y/o si estos no llegan a su destino a tiempo y en las condiciones necesarias, se traducen en una merma; colocando al sector agroalimentario en uno de los más vulnerables en la actividad económica y productiva de nuestro Estado.

Por eso hay que invertir en agroindustria, en donde la instalación de una planta liofilizadora de servicio abierto a nuestros productores de frutas y verduras en Michoacán representaría una excelente iniciativa para aprovechar el potencial productivo que tenemos.

Esta industria permitiría aprovechar principalmente la abundancia de frutas locales para producir productos liofilizados de alta calidad. Estos productos son ricos en nutrientes, tienen una larga vida útil y son fáciles de transportar y almacenar.

Además, la industria de liofilizados para frutas en Michoacán contribuiría a la economía local al generar empleo y oportunidades de negocio. Esto ayudaría a mejorar la calidad de vida de la población local al proporcionar empleos bien remunerados y oportunidades de desarrollo.

La industria también contribuiría a la conservar la actividad productiva por vocación regional.

Los productos liofilizados al ser una forma eficiente de almacenar y transportar frutas, significan un menor gasto de energía para su almacenamiento y transporte. Esto ayudaría a mitigar el impacto ambiental del sector agroalimentario al reducir la cantidad de combustible y energía necesarios para su producción.

Además, la industria de liofilizados en Michoacán contribuiría a la seguridad alimentaria, principalmente a nivel regional. Esto se debe a que los productos liofilizados tienen una larga vida útil, lo que significa que los productos se pueden almacenar durante largos períodos de tiempo sin perder su calidad, dando acceso a alimentos nutritivos durante todo el año a la población local tenga.

 

Visión de negocio.

El mercado de productos liofilizados para América del Norte está creciendo a una CAGR del 6,87 % durante el período de pronóstico (2020-2025). Este incremento en el mercado es debido a la tendencia de estilos de vida (cada vez más ocupados), generando una mayor demanda de alimentos liofilizados, pues estos productos se han convertido en una opción de comida fácil, son convenientes y ofrecen una larga vida útil.

Entonces nosotros podríamos traducir esa gran merma de productos del campo en una estrategia de abasto de alimentos a nivel local y regional, y verla convertida en una oportunidad de negocio.

Michoacán necesita ser más visionario, necesita buscar soluciones integrales que atiendan y resuelvan varias problemáticas que aquejan a nuestra población. Soluciones como esta, deberían ser vistas como proyectos de desarrollo estratégico con impacto social, ambiental y económico.

Aquí le presento la alternativa, ahora falta que tomen la iniciativa, ¿A quién le corresponde tomarla?

La inversión en innovación y modernización en el sector agroalimentario es una estrategia clave para el desarrollo de Michoacán, #Palabra de Nicolaíta.