Por: Guillermo Salas Razo

 

La Globalización, un proceso que ha estado presente durante más de 50 años, y sin duda que ha contribuido al desarrollo económico, la integración comercial y la generación de prosperidad. Algunos datos como los que publica el Banco Mundial, afirman que este proceso ha permitido que más de 1000 millones de personas salgan de la pobreza.

 Sin embargo, como ya les había mencionado en publicaciones anteriores y que coinciden con el análisis reciente del Banco Mundial ¿La Globalización está en retirada?.

Si retomamos los estragos causados por la pandemia de COVID-19 y la continuidad de la Guerra en Ucrania, y si a esto le sumamos el análisis del Banco Mundial sobre las tensiones entre China y Estados Unidos; se genera un debate que marca la pauta del análisis y replanteamiento de varios países y empresas sobre sus estrategias mundiales.

Para el Banco Mundial, la globalización representa una extensión más allá de las fronteras nacionales de las mismas fuerzas del mercado que operan en todos los niveles de la actividad económica, y la mide como el crecimiento del comercio internacional en relación con el comercio interno. Basada en esta definición, el Banco Mundial sugiere que la Globalización sigue vigente.

Sin embargo, la reducción de las barreras comerciales y los avances en las tecnologías de la información, entre otros factores; hicieron que el comercio internacional creciera más rápido que el comercio interno, debido a que la Globalización abrió paso a una nueva concepción del desarrollo y consecuentemente a nuevas estrategias para alcanzar mayores niveles de productividad y competitividad (muchas veces desvinculado al bienestar social), generando transformaciones en la organización de la producción y el mercado en los territorios rurales y sus pobladores,  transformando el desarrollo local, regional y nacional en un modelo gravitacional de los procesos financieros, económicos, ambientales, políticos, sociales y culturales de alcance mundial, reconformando los desafíos del medio rural.

 Este impacto de la globalización en el medio rural se ha observado en manifestaciones desiguales, con una tendencia a la mercantilización de prácticamente todas las actividades; reduccionismo que no fue posible separar de los problemas alimentarios, el desempleo, los círculos de pobreza, el cambio climático, el despilfarro de recursos naturales incluyendo los energéticos, la incapacidad de manejar los desechos sólidos, los problemas de inmigración, la discriminación racial y de género, entre otros.

 Por eso hay que resaltar que la Globalización modificó tanto las oportunidades como las restricciones en las economías no desarrolladas, específicamente en el sector rural.

 Y en el medio rural muchas veces se reflejó en la precarización del empleo, la multiocupación, la expulsión de pequeños y medianos productores, las continuas migraciones, la creciente reorientación de la producción agropecuaria hacia los mercados de exportación, y la articulación de los productores agrarios a complejos agroindustriales en los que predominan las decisiones de núcleos de poder a grandes empresas trasnacionales.

 Por eso, cuando citemos el fenómeno Globalización ineludiblemente debemos considerar las transformaciones socioeconómicas, políticas y culturales en el sector rural, entre las que se encuentran profundos cambios, como la proliferación de actividades no agrícolas que dejan a la agricultura en segundo o tercer plano de supervivencia económica de las comunidades campesinas.

 La expansión de este modelo económico nunca fue homogénea por las particularidades geográficas y sociales de los diversos entornos rurales; y la apertura y modernización de la agricultura de exportación, sólo favoreció la migración de nuestros campesinos y la desatención de la producción de alimentos de calidad para el consumo interno.

 Si bien, la Globalización ha contribuido al desarrollo económico del país, también ha traído consigo una serie de desafíos para el medio rural.

Para que este modelo continúe vigente en nuestro país, se requiere del equilibrio entre el desarrollo económico, el bienestar social y la prosperidad de las comunidades rurales, para que la Globalización sea un proceso que beneficie a todos, #Palabra de Nicolaíta.