Por: Guillermo Salas Razo

 El desarrollo territorial se entiende como un proceso de construcción social del entorno, impulsado por las interacciones entre el espacio físico (el territorio), sus características geográficas, las iniciativas individuales y colectivas de distintos actores, y la operación de las fuerzas económicas, tecnológicas, sociopolíticas, culturales y ambientales.

Hablar de desarrollo territorial en el medio rural, es hablar de un proceso de desarrollo y reconstrucción social en el campo que busca mejorar la calidad de vida de las personas que viven en él.

Este enfoque territorial del desarrollo va más allá de lo agrícola, pues define al territorio rural como un espacio donde convergen elementos agrícolas, pero también, sociales, económicos, naturales, culturales, históricos, geográficos, biológicos y ecológicos.

Esto se logra a través de la implementación de políticas, programas y proyectos que promueven el desarrollo económico, social y ambiental de ese espacio rural, y se basa en el principio de que el desarrollo debe ser liderado por sus propios habitantes.

Esto significa que los líderes locales deben tener un papel activo en la definición de las políticas y programas que se implementen en su localidad.

El desarrollo territorial también se basa en el principio de que el desarrollo de una región debe ser sustentable. Esto significa que los programas y proyectos implementados deben tener en cuenta los recursos naturales locales y los impactos ambientales que puedan generar.

El desarrollo territorial debe tener como principio la inclusión; es decir, que los programas y proyectos a implementar deben tener en cuenta las necesidades de todos los grupos de la población, incluyendo a las mujeres, los jóvenes, los ancianos, las personas con discapacidad, las personas de minorías étnicas y las personas de bajos ingresos.

Esto se logra a través de la implementación de políticas y programas que promuevan la igualdad de oportunidades y el acceso a los recursos para todos los grupos de la población.

Todo esto contrasta con las políticas de desarrollo económico que han intensificado los procesos extractivos, propiciando lo que se puede denominar como un vaciamiento social de la ruralidad.

Por eso hoy retomo el concepto de territorio, para repensar los espacios rurales como las dimensiones espaciales y económicas en interrelación dinámica y constante con las dimensiones culturales, sociales y organizativas propias de cada localidad.

Hay que redireccionar los estudios rurales y la sociología rural al territorio, visualicémoslos como un proceso de producción social y un espacio dinámico de cooperación para la transformación del medio rural.

Pensemos este modelo de desarrollo con un enfoque abierto a la utilización de recursos endógenos que faciliten la reactivación de la dinámica productiva y la preservación de las tradiciones locales, en consideración del contexto social y cultural del país.

El desarrollo territorial puede ser el proceso de desarrollo rural y reconstrucción social que mejore la calidad de vida de las personas que viven en el campo.

Esta nueva perspectiva de transformación del medio rural, implica la revalorización del territorio ante la destrucción de los ecosistemas y de la economía campesina.

El desarrollo territorial es una buena alternativa para promover el desarrollo rural y la reconstrucción social, #PalabraDeNicolaíta.